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¿Cómo las ciudades inteligentes contribuyen al desarrollo sostenible?

Demandas globales a solucionar:

Las macrotendencias globales tales como: la evolución tecnológica, las emergencias sanitarias, el cambio climático, la escasez de recursos, el crecimiento acelerado de la población y la reorganización demográfica hacia las áreas urbanas, conllevan a una mayor demanda de infraestructura, servicios y creación de empleos, asimismo, repercusiones medioambientales.

A continuación, se muestra la evolución de la población mundial que vive en áreas urbanas, dando cuenta de la reorganización demográfica mencionada.  

Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD, 2021b). 

Ciudades Inteligentes, alternativas a las demandas globales:

Buscar solucionar dichas necesidades permitirá mejorar la calidad de vida de las personas, este es precisamente el objetivo de las Smart Cities o Ciudades Inteligentes, cuya característica principal es la inter-operación de los servicios que ofrece la ciudad a través de herramientas tecnológicas. Impulsando la transformación digital, socioeconómica y ambiental, en pro de lograr sustentabilidad e inclusión, alineándose a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos por las Naciones Unidas como nueva agenda para el desarrollo sostenible.

​Tiziana Campisi (2021) quien es ingeniera civil y ambiental, con Master en diseño de realidad virtual, sostiene que “una ciudad inteligente involucra emprender acciones que propongan soluciones a las problemáticas de los entornos urbanos modernos, relacionados con; la movilidad, la seguridad ciudadana, la gestión de los recursos naturales, la red de servicios públicos, la infraestructura, la participación ciudadana y la generación de empleo, entre otros”.

Enfoques de las Ciudades Inteligentes:

A continuación, se muestran los principales enfoques que pueden abarcar las Smart Cities.

Fuente: Adaptado de Giffinger (2015) y Shamsuzzoha (2021).

Funcionamiento de las Ciudades Inteligentes:

Asimismo, Stan McClellan (2018) ​​profesor de ingeniería eléctrica e informática, y exdirector de la Escuela de Ingeniería Ingram de la Universidad Estatal de Texas plantea que “este proceso se apoya en los datos capturados por sensores, dispositivos digitales y centrales de comunicación que permite mejorar sus procesos de gestión urbana con el monitoreo de actividades cotidianas en tiempo real. Con ello se facilita la toma de decisiones gubernamentales, además de retroalimentar la planeación de políticas públicas para el desarrollo sostenible”.

Líneas de servicio:

En primer lugar, se deben definir las líneas de servicios y negocios, considerando aspectos como:

  • Segmento del mercado: ¿Para quién se crea valor? ¿Cuáles son los clientes más importantes?
  • Ingresos: ¿Qué valor está dispuesto a pagar cada segmento? ¿Cuáles son los servicios por los que pagan actualmente? ¿Cómo?
  • Costos: ¿Cuáles son los costos fijos, variables, etc.?
  • Propuestas de valor: ¿Qué problema se quiere solucionar?
  • Canales de distribución: ¿Cuáles son los mejores canales de distribución? ¿Cómo se establece el contacto con los clientes?
  • Relaciones con los clientes: ¿Qué tipo de interacción es la adecuada según la audiencia?
  • Recursos: ¿Qué recursos físicos, intelectuales, humanos y/o económicos se tienen y se requieren?
  • Actividades claves: ¿Qué acciones son indispensables para llevar a cabo la propuesta de valor?

Rol de los ciudadanos:

De modo que al identificar: los principales problemas a resolver de una ciudad, el segmento de clientes; la propuesta de valor; las diversas soluciones; las fuentes de ingresos; estructura de costos; métricas claves y canales; se podrá invertir en infraestructura institucional, física, social y económica.

En este sentido, se reconoce que la base de una Ciudad Inteligente es un esquema de trabajo asociativo y de innovación abierta entre el sector público, el sector privado, la academia y sobre todo la población civil.

Igualmente, Bhagya Nathali Silva (2018) Doctora en ciencias de la computación e ingeniera enfatiza que “de hecho, si una ciudad inteligente está bien organizada y tiene todas las tecnologías, sólo será sostenible si existe conciencia social y si contribuye a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en un entorno basado en el conocimiento”.

Smart Columbus:

Por ejemplo, Smart Columbus en Ohio – Estados Unidos, innova en movilidad con la implementación de vehículos eléctricos y/o autónomos, y con el uso de diferentes aplicaciones.

  • App Pivot: muestra itinerarios de viajes múltiples y reservas.
  • App Way Finder: presenta rutas fijas para adultos mayores y personas en condición de discapacidad cognitiva.
  • Rides4babys: brinda asistencia al viaje prenatal y gestión del aparcamiento en línea.

 

Fuente: Smart Columbus (2019).

Aspern Smart City Research:

También, Aspern Smart City Research (ASCR) en Viena – Austria hace hincapié en proyectos de innovación energética como los edificios equipados con tecnología fotovoltaica, contra temperatura, energía solar y sistemas híbridos, puesto que, hay una red interconectada que a través de sensores recogen información capaz de reaccionar ante las necesidades del entorno.

Fuente: Aspern Smart City Research

Retos:

Sin embargo, existen una serie de barreras para el desarrollo de las ciudades inteligentes, Razmjoo (2021) ratifica que “la inestabilidad política, las brechas entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo, la escasa colaboración público-privada, la falta de atención al medio ambiente y la insuficiente infraestructura física y tecnológica, obstaculizan el progreso de las ciudades”.

Por su parte, Quijano-Sánchez (2020) revelan que “se deben implementar políticas que mejoren la participación público-privada, fomentar las inversiones públicas; la movilidad eléctrica, el fortalecimiento de la infraestructura física, y el cambio hacia energías limpias, entre otras iniciativas”.

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